¿Por qué el costo de un boleto de tren (y de avión) varía tanto en una misma ruta?

Un día me preguntaron “Rodrigo, ¿por qué pagaste 25 euros por el trayecto de Hendaya a París si el costo normal es de 50 euros?” En realidad me han preguntado muchas veces ese tipo de preguntas, “¿cómo pagaste un boleto de avión desde Guadalajara a Tokio a 16 mil pesos cuando saliendo del DF te sale en aprox. 18 mil pesos? Son preguntas complejas e intentaré responderlas lo más someramente posible en esta entrada que busca darle un sentido al por qué “entre más pronto compres un boleto de tren o avión éste te saldrá más barato”. Parece simple pero no lo es en realidad…

Las compañías ferroviarias, al igual que las aerolíneas, normalmente intentan vender todas sus plazas para que sea redituable su negocio, sin embargo a veces es difícil debido a que la capacidad de los trenes es mucho mayor que los aviones y los recorridos son más largos y técnicamente son más caros debido a los altos costos de mantenimiento de los trenes y de las vías y del sueldo de los trabajadores (que son más que en un avión), entonces “crean” un método en donde las tarifas (en internet) se dividen entre el ideal para ellos, el más caro, y el ideal para el pasajero, el más barato. Entre más pronto compres el boleto puedes adquirir cierta cantidad de boletos a un costo inferior al costo medio, pero son limitados estos boletos, al acabarse aumenta poco a poco la tarifa hasta que se acaban y ya sólo quedan las tarifas normales (el precio del boleto que se vende en taquillas). Estos boletos baratos tienen el detalle de que no son reembolsables y tienes que usarlos en el día y la fecha exacta, los boletos más caros son más flexibles y puedes cambiar el día y la hora sin costo alguno, entonces comprar el más barato equivale a estar completamente seguro de que no cambiarás tu itinerario. Es como un algoritmo: tienes cien plazas disponibles, las primeras cinco cuestan 25 pesos y son menos flexibles, las siguientes quince cuestan 50 pesos, las siguientes treinta 75 pesos y las restantes 100 pesos y tienen mayor flexibilidad para hacer cualquier tipo de cambio. De allí la importancia de:

  1. Comprar el boleto de tren o avión con la mayor antelación posible, esto no sólo te permite reservar y asegurar tu lugar si viajas en temporada alta sino que te permite viajar más barato que otros viajeros que compran el boleto sin anticipación.

  2. Comprar en taquilla nunca te permite ahorrar porque en taquilla los costos son los regulares, nunca venden las plazas más baratas, o sea: el internet es tu mejor aliado.

  3. También comprar a última hora, en el caso de los vuelos, es recomendable pues si un pasajero cancela a último minuto esa plaza la venderán a un precio mucho menor al precio de taquilla; las aerolíneas, como los trenes, intentan vender todos sus asientos para que les sea más redituable, incluso venden “doble” el asiento: las cancelaciones de último momento en tarifas no flexibles se penalizan. En el caso del tren, más asientos y a mayor costo en trayectos más largos, es más difícil conseguir dichos “descuentos”, de allí que su algoritmo de venta de boletos sea más factible para “cazar buenos precios” con mayor antelación que en avión siempre y cuando sepas cómo buscar. Ya he hablado más sobre cómo buscar un buen boleto de tren en los casos particulares de CanadáJapónEuropa occidental.

  4. No esperes esto en un autobús, las tarifas en los autobuses no suelen ser dinámicas, no importa si compras con antelación o no tu boleto o si lo haces en taquilla o internet, el precio siempre es el mismo, a menos que las líneas de autobuses tengan sus promociones internas tipo “compra tu boleto en internet o de ida y vuelta y te descontamos 10%” o tengan descuentos para estudiantes, esto es un plus para un país como en México donde no hay trenes. En Europa los jóvenes de menos de 25 años gozan de este tipo de descuentos sin necesidad de comprar con antelación pero, claro está, están condicionados por el número de plazas con descuento disponibles.

    Así que ya sabes: la anticipación, flexibilidad y buen olfato de cazador te llevarán muy lejos (literalmente) y sin pagar tanto.